sábado, 26 de noviembre de 2016

Falta.



Estamos paseando en su cuatriciclo. Su familia es dueña de una reconocida marca, y él me está contando detalles sobre eso. El viento dificulta mi escucha, y además, no me resulta atractivo el tema. Me disperso mirando la forma de su cuello, y de repente siento una terrible pena por el chico que intenta seducirme desde lo que tiene, y no desde lo que es. Instantáneamente me da risa sentir pena por alguien que viaja a Miami tres veces por año. Él sigue parloteando, y ya no disimulo que no lo escucho. Mis respuestas son: Ah. Y... sí. Claro. Ja. Uh. Nooo... tremendo. Siento unas ganas inexplicables de preguntarle si realmente se cree el cuento que me está vendiendo, o si ya está tan acostumbrado a venderlo así que no lo puede cambiar. Pero me ubico. No lo hago. Pruebo algo diferente: Le propongo tomar un helado sentados en la vereda. Él accede, acelera, y el viento en las mejillas me renueva la energía.
Pierdo conmigo misma e interrogo: "¿Y vos te querés dedicar al mismo negocio de tu familia?". Me responde que sí, que claro, que de hecho ya se encarga. Su acento es gracioso, el típico concheto. Empiezo a divagar internamente cómo es que terminan todos hablando así, si se les contagia o lo hacen a voluntad... suenan tan ajenos. Sonrío. Son tan lejanos a nosotros los ricos que crearon su propio idioma. Como los pobres. Pero, ¿uno es rico o pobre por cómo habla? Dudo.
Vive en un country, me cuenta mientras se sienta en el cordón. Me muestra una foto de sus amigos. Me da impresión lo que se parecen entre ellos. Son un gueto. A todos les gusta jugar al rugby. Peinarse de la misma forma. Escuchar la misma música. Comprarse los mismos autos. Todos saben andar a caballo, todos tienen pileta en la casa. Consumen las mismas drogas. Usan las mismas marcas. Se ponen las mismas caretas.
¿Qué lo diferencia de Tomi, de Santi y los otros? ¿Cómo no se asfixia en esa falta de disparidad? ¿Están las diferencias y se borran? ¿O ni siquiera están? ¿Los pondrán tristes las mismas cosas? ¿Los que no juegan al rugby con quienes se juntan?
Se me cae un pedazo de helado al suelo. "Uy, perdoname, soy re torpe". "No pasa nada, gorda". Me da la mano. Nos quedamos callados. Me pongo contenta porque estaba convencida de que no iba a suceder nunca, de que el joven rico, era rico hasta en palabras. Pero no me dura mucho la alegría. Su verborragia retorna con una anécdota del barco de su tío.
Pienso en la amiga que me lo presentó, a ella y a mí sí que nos unen las diferencias. Ella hubiera estado encantada con una cita así y yo estoy a cinco minutos de cortarme las venas con el cucurucho.
En medio del relato él desliza el nombre de una chica, y aclara que habla de la ex. ¿Cómo es el amor de los jóvenes ricos? me cuelgo. ¿Es el amor que todos conocemos o se habrán inventado otro? Se me cruza la palabra higiénico. El amor de los ricos es higiénico. Me imagino a su padre dándole un discurso: "Nada de salir con mujeres independientes, podrían rebelarse. Mejor buscate una futura madre de muchos hijos. Que los cuide, que no le moleste quedarse en casa, que sepa usar la tarjeta de crédito, que no sienta miedo de los aviones, que no se incumba en tus infidelidades, que no opine de tus negocios. Buscate una mujer de cerebro y pasado limpios". "Sí, papá. ¿Tengo que quererla?" "Bueno, hijo, no sé, eso es un detalle".
Niego con la cabeza. Lo estoy asesinando mentalmente. Quizás él no es así. Quizás los ricos tampoco sean así. Es mi percepción. No una verdad universal. Entonces lo miro a los ojos, y no encuentro nada en su mirada. ¿Qué hace feliz a un joven rico? ¿Una fiesta? ¿Que la familia compre una casa en la playa? Un momento, tienen emociones. ¿Una obra de teatro? ¡Un cuadro! 


-¿Qué te hace feliz? lo interrumpo. 
-Manejar. Y trabajar, me gusta mucho. 
-¿Te gusta trabajar con tu familia?
- Sí, me encanta. 
-Qué bueno. A mi me resultaría una pesadilla.

¿Qué es de los ricos que tiran su careta por la borda? ¿Cómo se debe sentir poder tener todo lo que podés comprar? ¿Será tan triste como imagino que te quieran por lo que tenés? ¿Cómo será para un rico no tener gustos de rico? ¿A qué costo se renuncia al negocio familiar? ¿Harán esos viajes a la India por tener la cruda necesidad de entender lo que es no ser rico? ¿Será lindo ser rico? 
Pienso que no. Que de todas las cosas que me gustaría lograr, ser rica no es una. Me imagino preocupada por un campo, porque me guste el té, por conocer la moda, por aprender vocabulario "de raza", por honrar un apellido, por respetar la tradición, por apagar lo que no me iguala.
Vuelvo a sentir pena por él. Y siento pena de sentir pena. Porque yo no soy mejor que ese joven rico. Porque entiendo, con su mano todavía agarrada de la mía, que cada uno lucha contra su miseria.
A todos nos falta algo.
A veces a los que más les falta, es a los que les sobra.
Que te falte, te permite desearlo.
Que te falte, te da la libertad de decidir si ir a buscarlo.
Que te falte todo, menos que te falte algo.

21 comentarios:

  1. ���������� Es parte del segundo libro?????

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  2. Es interesante, la verdad es que también soy ajena a todo eso. Me pasó hace un par de meses, que fuimos con mi novio a ver a un amigo que tocaba la batería a beneficio de una canchita de futbol de un barrio.
    Llegamos, y nos entimos extraterrestres.
    Eran todos perfectos. Pero perfectos en serio, eran unos casi ángeles y estábamos totalmente fuera de lugar.
    Cantaron, parecía que les salían alas. Y juro que nos sentiamos sucios. Nos faltaba la gente comun, la que no necesita tanta angelidad, que dice lo que le pinta, sin problemas.
    Nosotros fuimos crotos, practicamente, había una piba, que me la quedé mirando, porque parecía que había ido al boliche, y estábamos en el molino, lleno de barros, viendo un acto a beneficio... y no tenía mucho sentido.
    Es tan raro, me acuerdo que escapamos corriendo después de que mi amigo terminó de tocar. Nos cagamos de risa por nuestras diferencias, por como nos sentíamos más libres que todos esos bienvestidos casi ángeles, no sé, es realmente dificil de explicar.
    Era como ver al elenco de high school musical santafesino.
    Salimos, nos limpiamos la piel y agradecíamos la vida que nos tocó. Realmente los ricos son un mundo aparte.
    Pero está bien, cada uno nos toca los que nos toca vivir, sé que nunca quisiera ser asi, sé que soy más feliz ayudando de onda, que llevando la cruz en el cuello re top y yendo con los otros casi ángeles a la misa de los domingos y a actos benéficos.

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    1. Otra cosa, como te sigo acá? no tenés el gadget de 'seguir'

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  3. Por como escribes, por lo que transmites y por como me haces pensar es que me detengo a leerte, vales cada segundo de mi tiempo.

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  4. "vales cada segundo de mi tiempo". No podría haberlo dicho mejor!

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  5. Amo como escribís, me haces reflexionar con cada una de tus palabras, pero el día que conozcas un "rico" humilde, te juro que quedas arrestada en su mirada, no son todos así.

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    1. Un rico humilde es una de las mejores cosas del mundo, tengo un gran amigo así..se necesitan más

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  6. Sos increíble, Magalí. Gracias por transportarme a tu manera de ver el mundo un rato.

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  7. Me encanta leerte, me identifican tus palabras, genia, leerte es tiempo ganado para el corazón. Gracias

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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